El puchero canario es un plato muy valorado en nuestra tierra y como siempre nuestras madres y abuelas buscaban la forma de aprovechar al máximo la comida.
Antes de que se hablara de la comida a base de recortes o cocina de reciclaje, ellas eran las reinas del aprovechamiento.
Tras saborear el puchero, todavía eran capaces de sacar otra comida de dos platos. Una sopa de sopan y una especie de salteado o sofrito de carne.
Ingredientes:
Pan de campo, de un par de días.
3 cucharadas de aceite
3 dientes de ajo.
Preparación:
Colamos el sobrante del puchero en un colador, de malla no muy fina, en un caldero.
Quitamos los huesos a lo que queda en el colador y reservamos.
Ponemos una sartén al fuego con el aceite. Cuando tome temperatura ponemos los ajos, hasta que se doren. Añadimos los garbanzos y la carne y dejamos que se rehogue todo.
Añadimos los garbanzos y la carne y dejamos que se dore todo; dejamos en un mantenemos para esté caliente.
En platos hondos, colocamos trocitos de pan, y añadimos un cucharón ( o lo necesario ) en cada plato para que el pan quede bien empapado y quede algo de caldo. Nosotros solemos poner también algunos garbanzos del puchero, pero cada uno a su gusto. Unas hojitas de hierbahuerto y servimos bien caliente. Este será nuestro primer plato.
El segundo plato servimos el sofrito o salteado de carne que hemos mantenido sobre la placa, para que se mantenga caliente.
Este mismo resto del puchero es lo que tradicionalmente se ha utilizado, también, como base para la ropavieja.
