Ingredientes:
700 gr de melón
300 gr de azúcar
1 limón mediano
Preparación:
Cortamos el melón en dos mitades. Retiramos las semillas con mucho cuidado no quede ninguna. Pelamos ambas mitades y cortamos en dados no muy pequeños.
Colocamos en un caldero.
Exprimimos el limón y bañamos el melón con el jugo y seguidamente ponemos, bien repartida, todo el azúcar.
Con todos los ingredientes metidos en el caldero, dejamos macerar 3 horas. Así damos tiempo a que el melón suelte sus jugos y se forma un almíbar. Pasada las tres hora, en ocasiones he dejado más tiempo, lo ponemos a fuego medio y dejamos que hierva hasta que espese y tenga consistencia de mermelada. Para remover utiliza cuchara de madera.
Conseguida la típica consistencia espesa de la mermelada, en ese momento, retiramos el caldero del fuego y trituramos todo con la minipimer. Es una acción que debemos realizar sin demorarnos mucho. Con todo bien triturado, ponemos nuevamente al fuego.
Dejamos unos 5 minutos y en un plato ponemos una cucharada de la mermelada y pasamos el dedo por en medio de ella, si no se junta es que está en su punto, si se junta tendremos que dejarla hervir unos minutos más y repetimos el truco de verter la cucharada y separar con el dedo.
Seguro que ahora ya tendrá la consistencia necesaria para no volver a univese ambas partes.
En tarros de cristal bien limpios y que hemos esterilizado, ponemos al baño maría durante 15 minutos contados una vez que empiece a hervir el agua. Pasado ese cuarto de hora, dejamos enfriar dentro del agua y los sacamos una vez fríos.
Si realizamos bien este proceso y mantenemos en lugar fresco y resguardado de la luz puede durarnos varios meses.
Nosotros solemos envolver el bote en papel aluminio y colocarlo en la nevera.


