Ingredientes:
100 gr. de tomates secos
150 gr. de queso parmesano rallado
100 ml. de aceite de oliva
50 gr. de piñones
2 dientes de ajo
Preparación:
Hidratamos los tomates.
Ponemos en el vaso de la batidora los tomates ya escurridos y troceados previamente, los ajos y los piñones. Cuando esté todo bien picado añadimos el aceite hasta echar los 100 ml.
Mezclamos todo bien hasta forma una salsa densa.
Yo nunca le pongo el queso dentro de la salsa en este momento, lo pongo justo a la salsa que voy a llevar a la mesa.
Así puedo congelar salsa si he hecho demasiada para lo que necesito usar ese día.
Igualmente suelo echar algo de agua a la salsa (solo a la que voy a usar en este momento) para hacerla menos espesa.
Igualmente llevo la pasta sin salsa y que cada cual se sirva la salsa que quiera.
Cada uno con sus manías, detesto la pasta que está tan «pérdida» en salsa que no notas su sabor.
Resumiendo. Cuando vayas a utilizarla:
1. pones en una hondilla el pesto a utilizar y le añades algo de agua para dar el punto de espesor que más te guste.
2. Cuando le des el golpe de calor es cuando añades el queso rallado e inmediatamente a la mesa, donde cada comensal tendrá su plato de pasta o ñoquis para bañarlos con esta rica salsa.
