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REPOSTERIA

TARTA DE GALLETAS DIGESTIVE Y QUESO

Ingredientes:

Para la masa:
300 gr de galletas digestive
75 gr de mantequilla sin sal
1 cucharada (10ml) esencia vainilla
50 gr de nueces

Para la crema:
3 huevos XL enteros
1 yema de huevo
300 gr de queso de untar, tipo Filadelfia
250 gr de nata, para montar, líquida
100 gr de azúcar
25 gr de harina de repostería
1/2 unidad (63 gr) de yogur griego

Para la cobertura:
120 gr de mermelada. Mejor de frutos rojos, arándanos, grosellas, frambuesas, fresas…
60 ml de agua

Ponemos el horno a calentar a 180°c.

Preparación:

Comenzamos con la base. Machacamos las galletas hasta que quede como arena.
Trituramos las nueces.
Derretimos la mantequilla.
Mezclamos la galleta, nueces y mantequilla hasta ligar todo.
Colocamos en una capa en el molde a usar y pensamos para que compacte bien.

Metemos a horno, 180°c, durante diez minutos. Sacamos y dejamos enfriar.

Bajamos temperatura del horno a 150°

Comenzamos con la crema.
Batimos los huevos y el azúcar hasta que blanqueen un poco, tiene que quedar una mezcla espumosa y algo blanquecina.

Colocamos en un mismo bol las dos tarrinas de crema de queso. Añadimos la nata líquida, el yogurt griego y las cucharadas de harina de trigo de repostería.  Batimos hasta tener completamente disuelto. La mezcla debe quedar homogénea y sin ningún grumos.

Vertemos sobre la base de galletas que ya estará crujiente y volvemos a introducir en el horno a 200º C durante 10 minutos.

Colocamos a media altura en horno. Calor arriba y abajo y sin ventilador.

Forramos el molde con papel de aluminio, asegurar bien por encima para que no se dore demasiado, así no se nos quemará.

Pasado este tiempo bajamos la temperatura hasta los 180º C y dejamos una hora.
Cuando haya pasado ese tiempo apagamos el horno y dejamos que se enfríe dentro pero con la puerta entreabierta.
Es fácil de comprobar con un tenedor, si sale casi seco ya podemos apagar el horno.

Es muy importante porque de esta forma conseguimos que todo el aire caliente que ha abombado ligeramente la tarta salga poco a poco sin cambios bruscos. El interior de la tarta, al mover, parecerá un flan de huevo. No te preocupes, se asentará. Pasado este tiempo, dejamos la tarta de queso en el horno apagado 2 a 3 horas.

Cuando esté a temperatura ambiente, la llevamos a nevera hasta que esté totalmente fría.

Metemos en la nevera y dejamos enfriar hasta el día siguiente. Acabará de asentarse con el frío de la nevera.

Al siguiente día preparamos la cobertura.

Ponemos en un calentador la mermelada y 2 cucharadas de agua. Calentamos a fuego suave hasta que se forme un sirope. Apartamos del fuego y vertemos de manera homogénea sobre la tarta de queso.
Nuevamente a la nevera durante unas horas, debe estar muy fría para su degustación.

Lo ideal es preparar la tarta de un día para otro. El punto de frío es fundamental para su consistencia y sabor.

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