Ingredientes:
192 gr de harina simple de trigo
2 cucharaditas de jengibre molido
1 y 1/2 cucharadita de canela molida
1/2 cucharadita de nuez moscada molida
1/2 cucharadita de polvo para hornear
1/2 cucharadita de bicarbonato de sodio
1/2 cucharadita de sal marina fina
113 gr de mantequilla sin sal
220 gr de azúcar moreno
1 huevo grande [XL]
167 gr de puré de calabaza
1 cucharadita de extracto de vainilla
Azúcar glass, para espolvorear.
La mantequilla debe estar a temperatura ambiente. Igual el huevo
El puré de calabaza puedes adquirir ya hecho, o en su defecto hemos sancochado, cocido, 200 gramos de calabaza que luego escachamos muy bien y usamos los 167 gr.
Preparación:
Calentamos el horno a 350 grados.
Forramos dos bandejas para hornear hasta los bordes con papel pergamino.
En un tazón mediano, mezclamos la harina, el jengibre, la canela, la nuez moscada, el polvo para hornear, el bicarbonato de sodio y la sal.
En un tazón grande, con una batidora eléctrica a velocidad media, batimos la mantequilla y el azúcar hasta que quede una mezcla esponjosa, aproximadamente 3 minutos. Incorporamos el huevo, el puré de calabaza y el extracto de vainilla hasta que se mezcle todo muy bien.
Agregamos la mezcla de harina a la mezcla de calabaza y batimos hasta que se combinen.
Colocamos la masa en montoncitos de 2 cucharadas de masa, con al menos 3 centímetros de distancia, sobre las bandejas preparadas. Espolvoreamos azúcar de glass.
Horneamos una bandeja hasta que las galletas estén infladas, firmes y cuando se presionan suavemente en el centro, vuelva a su forma. Aproximadamente 12 minutos.
Sacamos bandeja y metemos la segunda bandeja.
Ahora, pasamos las galletas que acabamos de hornear a una rejilla para que se enfríen por completo. Y lo mismo haremos con las de la segunda bandeja, cuando estén horneadas.
Guardamos en recipiente hermético para que se conserven crujientes.
