La albacora se caracteriza por la excepcional longitud de sus pectorales que llegan hata más allá del extremo de la segunda dorsal.
Su vejiga natatoria está bien desarrollada y, al contrario de los otros atunes, su carne es blanca y no roja.
Especie pelágica, migradora y sociable que vive en alta mar.
En sus rutas sigue a las sardinas y los boquerones, que constituyen sus presas habituales.
Negro Azulado por encima y plata/blanco por debajo.
Lleva una banda de azul iridiscente que le recorre los laterales.
Es reconocible entre los otros tunidos, por no llevar ninguna mancha y por una línea blanca que delimita la parte posterior de la aleta caudal.
De todas formas, el detalle que más destaca son sus aletas pectorales descomunales, que se extienden hacía el borde posterior de la segunda aleta dorsal.
Aletas frisáceas o amarillentas orladas de blanco. Pínulas frisáceas o amarillas orladas de negro.
Cuerpo fusiforme que se adelgaza por detrás más bruscamente que en el atún rojo.
Los jóvenes tienen una pectoral de igual longitud o inferior a la del patudo.
En comparación con el atún rojo, el atún blanco es una especie que no suele encontrarse en aguas cuya temperatura sea inferior a 15ºC.
En ambos hemisferios, el límite, que sólo franquea raramente, se sitúa a la altura del paralelo 40.
Es raro encontrarlo en aguas europeas al norte del golfo de Vizcaya.
Los jóvenes se encuentran sobre todo cerca de la superficie. Los adultos a profundidades mayores de 100 metros.
Emprenden grandes migraciones, alcanzando distancias de hasta 30 kilómetros diarios.
Tradicionalmente su área de distribución ha sido: Aguas tropicales de todos los océanos.
En el Atlántico, de las Azores y Canarias a Irlanda. En el Mediterráneo, hasta en el Adriático y el Líbano.
3 dientes de ajo molido
2 cucharadas de vinagre tinto
6 cucharadas de aceite
2 cucharaditas de curcuma
1 cucharadita de pimienta
sal



