El queso de flor: es un producto que sigue un peculiar sistema para cuajar la leche, utilizando la flor de cardo, conocida por los lugareños como pelusa. Se trata de un tipo de cuajo vegetal.
Este queso suele relacionarse con los municipios de Santa María de Guía, Gáldar y Moya, dado que son los mayores productores de esta variedad.
Los productores suelen tener un ganado de ovejas, algunas vacas, e incluso varias cabras. Pocas son las familias que aún se dedican a la elaboración del queso de flor, y de hecho, se suele hacer por encargo, ya que es demasiado delicado como para hacerlo a diario.
Entre abril y mayo florece el cardo en los campos, pero ese no es el momento de la recogida, hay que tener cuidado que tampoco se sequen en la planta. Se corta la alcachofa de la flor en un momento en el que esté entre tierna y curada.
Luego se asegura bajo techo, para que así no le de ni la bruma ni la» relentada». Cuando se necesita una, se pone la dosis adecuada en un recipiente, para que así se ponga dorada el agua cuando se vaya a cuajar la leche. Esto se hace después del segundo ordeño de las vacas, pasado el mediodía.
Llegado el momento se escurre la flor con las manos y se cuela el agua. Ésta se vierte sobre la leche mezclada de oveja y vaca, y se espera un par de horas hasta que cuaje, para luego empezar a hacer el queso.
El resultado de todo ello es una masa bien compacta. Su textura es cremosa, y su sabor tiene un gusto un poco amargo, si los comparamos con los de media flor, tardará en curarse unos 22 días.

