Esta es una propuesta sencilla, tu receta sin receta porque no te doy todo con cantidades, para que hagas la mezcla improvisando proporciones y disfrutes del fin de semana.
Ingredientes:
500 grs de pechuga de pollo
Agua
Vino blanco
Cebolla roja
Cebolleta
Cilantro
Menta
Pimienta verde (picante o no)
Salsa de pescado
Jugo de limón
Para acompañar:
Arroz
Lechuga
Pepino o coles o judías blancas
Preparación:
En un caldero grande añade aproximadamente 500grs de pechuga de pollo molida y un vaso de líquido (mitad de agua/mitad de vino blanco), revolviendo para que se guise uniformemente pero sin dorarlo. Cuando esté guisado y no tenga color rosado, pásalo a un recipiente grande para mezclar.
Mientras el pollo se enfría, corta finamente, en rodajas, un cuarto de cebolla colorada. Pica dos cebolletas, un manojo grande de cilantro, algunas hojas de menta y pimienta verde dulce o picante (cualquier punto de picante que te guste funciona bien).
Pones todo ésto junto a la carne de pollo, y sazonas con unas generosas cucharadas de *salsa de pescado y un chorrito de jugo de limón.
* La salsa de pescado es un condimento derivado del pescado fermentado. El término se emplea para describir en la actualidad a un amplio rango de productos empleados en diferentes cocinas del Sureste Asiático y se emplea añadida a algunos platos fundamentalmente como un ingrediente de propiedades similares a la sal.
Acompañamos el pollo con un poco de arroz blanco y picamos algunas hojas de lechuga, además de cualquier otra verdura cruda y crujiente que tengamos, como pepinos, coles o judías blancas.
Nota: si el pollo no es una opción, puedes sustituir por carne de cerdo.
