10 dientes de ajo
2 litros y medio de caldo de carne
Huevos (1 por persona)
12 rebanadas de pan duro
Sal y pimienta, al gusto
2 cucharadas de pimentón dulce «De la vera»
50 ml de aceite de oliva
Preparación:
Pelamos y fileteamos los ajos, no muy finos. Reservamos en un cuenco.
Usamos un caldero grande, calentamos el aceite en el fondo y echamos el ajo. Salteamos hasta que comiencen a coger un color dorado pero sin que se queme y añadimos el jamón cortado en trozos pequeños.
Removemos con una cuchara de madera de manera envolvente hasta juntar bien los sabores.
Cuando los ajos tengan un color miel tostado añadimos 6 rebanadas de pan duro y les damos unas vueltas. Retiramos el caldero del fuego y espolvoreamos con el pimentón dulce (de La Vera). El pimentón colorea de rojo el pan y proporciona aroma.
Es importante hacerlo con el caldero fuera del fuego para evitar que el pimentón se queme y quede amarga la sopa.
Removemos todo bien para que se mezclen los sabores. Volvemos a colocar el caldero al fuego (fuego bajo) porque el truco de esta sopa es que el agua nunca rompa a hervir durante el proceso de cocción.
Rehogamos todo durante 2 a 3 minutos más y sin dejar de remover agregamos el caldo de carne. Si no tienes caldo también se puede hacer sólo con agua, quedará muy parecida, no tan potente pero muy buena de sabor.
Guisamos a fuego medio durante unos 20 minutos, en ese tiempo no remover la sopa.
Pasados los 20 minutos añadimos las otras 6 rebanadas de pan que previamente hemos tostado con un poco de aceite de oliva. Colocamos en la superficie y las dejamos flotar hasta que se ablanden. Añadimos sal y pimienta negra recién molida.
Probamos el caldo antes de añadir la sal ya que hay que tener en cuenta la cantidad de jamón y lo salado que pueda estar, igual no debemos poner más sal.
Rompemos los huevos y los echamos a la sopa.
Servimos muy caliente.

