La boroña preñada es un plato tradicional asturiano elaborado con una masa de harina de millo [maíz] y relleno de embutidos, como chorizo y panceta.
Es un pan denso y de color amarillo, hecho con harina de millo, agua y sal. El término «preñada» indica que está rellena de carne de cerdo y embutidos tradicionales. Antiguamente se horneaba envuelta en hojas de berza o de millo.
Ingredientes:
Para la masa:
600 grs de harina de maíz amarillo
150 grs de harina de trigo
550 ml de agua templada
1 cucharadita de sal
Para el relleno:
3 chorizos asturianos tiernos
250 grs de panceta curada
500 grs de costilla de cerdo fresca o adobada
Preparación:
En un bol amplio, mezclamos bien la harina de maíz, la harina de trigo y la sal.
Hacemos un hueco en el centro e incorporamos poco a poco el agua templada mientras integramos las harinas.
Amasamos firmemente durante unos 10 minutos, hasta conseguir una textura homogénea, suave y manejable, parecida a la plastilina.
Cubrimos el bol con un paño húmedo y dejamos reposar la masa durante unos 30 minutos.
Separamos la masa en dos porciones: reservamos dos tercios para la base y las paredes, y el tercio restante para preparar la tapa.
Si disponemos de hojas de berza, colocamos una capa de hojas húmedas sobre el fondo y los laterales de un molde hondo o una cacerola apta para horno.
Extendemos los dos tercios de masa sobre el fondo y las paredes del molde, procurando que no queden agujeros.
Cortamos los chorizos, la panceta y las costillas en trozos grandes. Colocamos el relleno en el centro de la boroña y presionamos ligeramente para que quede bien compacto.
Estiramos la masa restante para formar la tapa, la colocamos sobre el relleno y sellamos cuidadosamente los bordes, uniendo las dos partes de la masa.
Si utilizamos hojas de berza, doblamos sus extremos hacia dentro hasta cubrir completamente la superficie. Si no las utilizamos, cubrimos el molde con papel de aluminio para conseguir un efecto parecido al de la cocción lenta tradicional.
Introducimos el molde en el horno, previamente calentado a 180 °C, y horneamos durante aproximadamente 2 horas.
Durante el tramo final, podemos retirar el papel de aluminio o abrir las hojas superiores si queremos que la corteza quede un poco más dorada.
Sabremos que está lista cuando clavemos una aguja o un cuchillo largo en el centro, salga limpio y notemos la resistencia propia de un pan bien cocido.
Consejos:
Al sacar la boroña del horno, la dejamos templar un poco antes de cortarla.
Para servirla de la manera tradicional, cortamos una tapa en la parte superior, retiramos los embutidos, los troceamos y los repartimos junto con las porciones de pan de millo impregnadas en la grasa del propio relleno.
Podemos acompañarla con sidra asturiana, vino tinto o, siguiendo la antigua costumbre campesina, con un buen vaso de leche fría.
Podemos comerla templada o fría, cortada en porciones gruesas y si reservamos y comemos al día siguiente estará incluso más sabrosa.
