Ingredientes:
2 filetes de pescado de 150 gr., como lubina, pargo o salmón, de 1,5 a 2 cm de grosor
Sal
Pimienta negra molida
3 cucharadas de aceite de girasol
2 cucharadas de mantequilla sin sal
2 ramitas de tomillo fresco, estragón, cebollín u otra hierba
1 cucharada de perejil fresco muy picado, opcional
Rodajas de limón
Preparación:
Seca los filetes con una servilleta de papel. Sazona por ambos lados con sal y pimienta.
Calienta una sartén antiadherente de 22 a 25 cm a fuego alto. Cuando la sartén esté caliente, agrega el aceite. Coloca los filetes en la sartén, con la piel hacia abajo. Si los filetes tienen piel, presione suavemente con una espátula durante unos 20 segundos para evitar que se enrosque.
Baja el fuego a medio y deja chisporrotear hasta que el pescado esté dorado y caramelizado alrededor de los bordes, aproximadamente de 2 a 3 minutos.
Voltea los filetes con cuidado y agrega mantequilla y tomillo a la sartén. Inclina la sartén ligeramente para dejar que la mantequilla derretida se acumule en un extremo. Usa una cuchara para rociar el pescado con la mezcla de mantequilla.
Continúa rociando hasta que esté dorado y cocinado, de 45 a 90 segundos más, dependiendo del grosor de tu pescado.
Si la mantequilla se dora demasiado rápido, reduce el fuego y añade una nuez de mantequilla fría para evitar que se queme, o exprime el jugo de medio limón.
Sirve inmediatamente con perejil picado (si se usa) y rodajas de limón.
Acompaña con un vino blanco seco de tu agrado.

