Ideal acompañante del gofio escaldado, de la pella de gofio que comemos con el sancocho…
Pelas la cebolla y la vas »deshojando» como si fueran gajos, como los gajos de naranja, para suavizar el sabor puedes ponerla a macerar con zumo de limón. Así pierden el picor.
Otra fórmula utilizadas es, una vez desgajada, sumergirla en agua con vinagre o con limón y dejarla un buen rato.
Otra es cortarla en rodajas y ponerla colocarla en un escurridor poniéndole sal gorda por encima y deja que ‘sude’.
Para las que llamo cebollas asesinas, este truco no falla. Pon en un caldero pequeño una cantidad con mitad leche mitad agua. La cebolla desgajada la colocas en un colador grandes y cuando hierva el contenido del caldero mete la cebolla espera no más de 1 minuto, sacala refrescala y vuelve a hacer lo mismo, asi 3 veces. No falla, compruebalo.
En fin, según ‘lo rejodia’ que sea la cebolla te servirá uno u otro de estos trucos.
